General Lucio Blanco:

General Lucio Blanco:

Entre los hombres que participaron en la revolución mexicana ocupa un lugar significativo Lucio Blanco. Oriundo de la Villa de Nadadores (hoy Villa Acuña), en el municipio de Múzquiz del estado de Coahuila, vio la luz primera en el mes de julio de 1880. Su actividad política fue destacada, como magonista participó en el levantamiento de Las Vacas en 1906 ocurrido en su estado natal.

Tres años más tarde, Blanco se afilió al Partido Antirreeleccionista y en 1910 se levantó en armas contra Porfirio Díaz. En 1912, combatió la rebelión orozquista al mando de las tropas de Jesús Carranza y Luis Alberto Guajardo que defendían al gobierno de Francisco I. Madero. Sus acciones de guerra fueron reconocidas con el grado de teniente coronel.

Tras la Decena Trágica y la ocupación del poder ejecutivo por Victoriano Huerta, Blanco se sumó a la revolución constitucionalista que encabezó el gobernador coahuilense Venustiano Carranza mediante el Plan de Guadalupe, en el cual apareció como uno de los firmantes y cuyo propósito fue derrocar a Huerta.

Como revolucionario, Lucio Blanco destacó como Jefe de Operaciones Militares en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. En tan sólo dos meses, tomó la poblaciones de Cerralvo en Nuevo León, además de Reynosa y Matamoros en Tamaulipas. El apoderamiento de estas plazas fue clave para el financiamiento de la lucha constitucionalista, y le valió ser ascendido a general brigadier el 4 de junio de 1913.

La concentración de tierra en pocas manos fue uno de los principales problemas durante el Porfiriato. Pensadores de la época y críticos de la política seguida por Porfirio Díaz así lo advirtieron en su momento. Aunque no con la profundidad que exigía la realidad, el Plan de San Luis en su artículo 3º incorporaba el asunto agrario. Sin embargo durante la presidencia de Francisco I. Madero poco se hizo para atacar de raíz dicho conflicto. Como protesta y considerando la urgencia de su resolución los zapatistas lanzaron el Plan de Ayala.

Durante la revolución constitucionalista, se iniciaron las acciones para tratar de remediar esta situación. Los constitucionalistas —aun sin que se hubiese señalado en el Plan de Guadalupe—, expidieron varias leyes agrarias y hubo hombres que actuaron en este sentido, como Lucio Blanco que organizó una comisión agraria que el día 6 de agosto reunida en el Cuartel General con los jefes y oficiales que militaban bajo sus órdenes, dio a conocer los trabajos que habían llevado a cabo para “la distribución de terrenos tanto a las clases desheredadas del país como a los soldados constitucionalistas”. Con el acuerdo de sus hombres: Francisco J. Mújica, Heriberto Jara, Manuel Urquidi, Juan Barragán, entre otros, se procedió al fraccionamiento de la hacienda “Los Borregos”, propiedad de Félix Díaz, dándose así el primer reparto agrario del norte del país.

Si bien Venustiano Carranza consideró inoportuno dicho acto pues afirmaba que la lucha social debía emprenderse una vez que Victoriano Huerta fuera derrotado y se redactara una nueva Constitución, el de Lucio Blanco no fue el único reparto agrario. Fue el caso de Pastor Rouaix, que antes de terminar el año de 1913, emprendió en Durango una acción semejante sin que existiera ley alguna al respecto.

No obstante, el reparto emprendido por Blanco no agradó a Carranza quien puso a Blanco bajo las órdenes del general Pablo González. Más adelante pidió su traslado para combatir en las filas de Álvaro Obregón. Se distinguió en las batallas de Orendáin y El Castillo, en Jalisco. Junto con los generales Manuel M. Diéguez y Rafael Buelna tomó Acaponeta en Nayarit. En la columna de Obregón, participó en la toma de Mazatlán y luego se dirigió a Guadalajara, para finalmente ocuparla el 8 de julio, todo esto en tan sólo dos meses.

El empuje del Ejército Constitucionalista originó la renuncia a la presidencia de Huerta. Blanco fue firmante, por parte de la comisión constitucionalista, de los Tratados de Teoloyucan, mediante los cuales el régimen huertista pactó su rendición el 13 de agosto de 1914. El día 20 Blanco entró en la ciudad de México y Carranza lo comisionó para encargarse de la defensa de la plaza.

Las diferencias de Blanco con Carranza y Obregón, aunadas a las que ya existían entre Francisco Villa y el Primer Jefe, ocasionaron que el 27 de septiembre se reunieran Blanco, Ignacio Pesqueira, Rafael Buelna, Eduardo Hay y Julián Medina para buscar acuerdos. Al no obtener ninguno, abandonó el ejército constitucionalista para unirse a la Soberana Convención Revolucionaria, que desde el 10 de octubre de 1914 sesionó en la ciudad de Aguascalientes.

Durante la administración convencionista, que designó a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de la nación, Blanco ocupó la Secretaría de Gobernación, del 1 al 16 de enero de 1915. Las tensiones entre las distintas facciones ocasionaron que Carranza saliera de la ciudad de México rumbo a Veracruz en donde estableció su gobierno. En diciembre, Gutiérrez estableció el suyo en la ciudad de México. Sin embargo, el empuje de las fuerzas constitucionalistas de Obregón lo obligaron a salir de la capital hacia San Luis Potosí, bajo la protección de Blanco. En San Felipe Torresmochas, Guanajuato, los carrancistasse enfrentaron a las fuerzas villistas y fueron derrotados. Al enterarse Obregón de este suceso comisionó al general Paz Faz Riza para que atacase a Blanco en la hacienda de Ciénega del Toro, que se encontraba en la sierra de Arteaga, Coahuila.
El 18 de septiembre de 1916 Blanco fue acusado de insubordinación, traición y usurpación de funciones. Se formó un consejo de guerra para juzgarlo. La resolución lo condenó a cinco años nueve meses de prisión. Absuelto por la amnistía decretada por el gobierno carrancista volvió a figurar entre sus filas.

En 1920, tras la promulgación del Plan de Agua Prieta, Carranza fue obligado a salir de la capital de la República. Blanco acompañó al presidente hasta sus últimos momentos. Después de la muerte de Carranza en Tlaxcalantongo, en la serranía poblana, Blanco huyó a Estados Unidos temiendo por su vida.

Álvaro Obregón asumió la presidencia del país y, enterado de una posible conspiración de villistas y carrancistas que se fraguaba en el vecino país del norte, sospechó que Blanco estaba implicado por lo que mandó a un agente del servicio secreto mexicano a vigilarlo. Este agente, de nombre Ramón García, se allegó a Blanco ganándose su confianza y lo convenció de que en la frontera tamaulipeca lo esperaba un general revolucionario con su tropa.

El 7 de junio de 1922, atravesó el Río Bravo, al lado del coronel Aurelio Martínez. Al llegar a Nuevo Laredo, García arrestó a ambos. En esos momentos llegó Jesús Anaya Terán, quien era comandante de la aduana de Laredo, junto con hombres del 4° Regimiento. Blanco se lanzó al río arrastrando a Martínez y a García, mientras los hombres de Terán les disparaban. Sus cadáveres fueron encontrados días después. Lucio Blanco fue conocido como “El Mosquetero” y “El Caballero de la Revolución”.

Por: Roberto Espinosa de los Monteros Hernández
INEHRM

Fuente: http://www.inehrm.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=exp-lucio-blanco-articulo

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