“Hacienda del Apantle de la Santa Cruz, recuerdos de sus alrededores.”34 K, Haciendas Azucareras de Morelos:

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34 K, Haciendas Azucareras de Morelos:
Los conocedores del tema no se ponen de acuerdo en el número de haciendas que llegó a haber en el estado a principios del siglo XX, ya que mientras algunos aseguran que fueron 37, hay quien se aventura a afirmar que su número superó las cincuenta. Lo cierto es que el sistema de haciendas pasó a ser en Morelos, como en gran parte del país, el núcleo fundamental de la producción, la economía y el control político.
La hacienda es heredera directa de la sociedad feudal y la encomienda, con la salvedad de que la hacienda, en su periodo final, gozó los beneficios de las innovaciones tecnológicas del siglo XIX. La vertiginosa caída que experimentó este sistema durante la Revolución obligó al grupo triunfante a modificar -de forma pero no de fondo- las relaciones sociales de producción. La enorme acumulación de poder y dinero que gozaron los hacendados a finales del XIX y principios del XX fue uno de los factores que provocaron el movimiento armado, que en Morelos alcanzó su nivel más alto de organización.
En el Porfiriato, las haciendas alcanzaron su apogeo. Los promedios de extensión oscilaban entre las diez mil y las cien mil hectáreas; incluso una, la de Luis Terrazas, en Chihuahua, alcanzó las 400,000 hectáreas. En Morelos la extensión no fue tan grande, a excepción de las propiedades de Luis García Pimental, cuyas haciendas de Santa Clara, Tenango y San Ignacio, totalizaban poco más de 68,000 ha. Sin embargo, por la abundancia de ríos y manantiales, los terrenos morelenses ofrecían una fertilidad asombrosa, mucho mayor que los terrenos en el norte del país, y con la ventaja de tener el mercado de la Ciudad de México a menos de 100 km. de distancia; por lo tanto, Morelos se convirtió rápidamente en el principal productor de caña a nivel nacional. La renovación tecnológica que experimentó esta industria a partir de 1880 produjo un crecimiento enorme.
Los métodos antiguos de producción de azúcar fueron empleados en la Nueva España y el México independiente por espacio de por lo menos 300 años. Un primer avance sustancial se dio a mediados del siglo XIX con la introducción de la variedad de caña habanera (Saccharum otahitense) en sustitución de la variedad criolla (Saccharum oficianarum), mucho más fácil aquélla de moler en los ingenios. Otro cambio fundamental fue el uso del vapor en lugar de las caídas de agua para accionar los molinos, lo que incremento de manera significativa la cantidad de caña triturada.
Procesadores de efecto múltiple y evaporadoras al vacío, para controlar mejor el calor y el proceso de cristalización de las meladuras; básculas, grúas y trenes de mulas, para facilitar la medición y el transporte de la caña desde el campo al ingenio y del ingenio a la estación del ferrocarril, fueron algunos de los instrumentos que ayudaron en gran medida al desarrollo de las haciendas azucareras. El otro aspecto que aceleró tal desarrollo fue la apropiación de los mejores terrenos de siembra y la monopolización del agua, en detrimento de las comunidades.

Hacienda del Apantle de la Santa Cruz: http://www.facebook.com/delapantle.

Muebles Zeromadera: http://www.ramsol.com

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