La crisis azucarera, 33 K

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“Hacienda del Apantle de la Santa Cruz, recuerdos de sus alrededores”

Durante la Colonia, la actividad azucarera siempre dependió de los vaivenes del mercado y de las conveniencias de la Corona. A fines del siglo XVI la Corona prohibió la exportación de azúcar desde la Nueva España, así que la producción tuvo que ser absorbida por el mercado interno.

En lo que al aguardiente se refiere, en 1714 la Corona prohibió su producción, causando un gran descalabro pues éste era una parte importante de la economía de los ingenios.

Durante el siglo XVIII, la sobreproducción del azúcar, junto con la disminución de la demanda provocó la caída de los precios y la crisis de la industria.

Superada la crisis, la hacienda San José Cocoyoc se ubicó entre las doce plantaciones productoras de azúcar más importantes de todo el país. A principios del siglo XIX su categoría aumentó con el establecimiento de nueva maquinaria y una rueda hidráulica en la refinería de azúcar que transportaba el agua de fuentes vecinas por un acueducto que hoy en día continúa en funcionamiento.
En 1785, la hacienda fue comprada por el habilitador de minas, Antonio Velasco de la Torre, que en 1801 heredaría su hijo —que llevaba el mismo nombre: Antonio Velasco de la Torre—. Éste consiguió un crédito de 30 000 pesos y efectuó algunas reformas a la hacienda. En 1823 introdujo el cultivo del café, que fue muy bien recibido en la zona donde se le conocía como el “café de Velasco”; su fama llegó hasta la Ciudad de México.

Margarita, Josefa y Guadalupe, hijas de Antonio, heredan la hacienda cuando éste fallece. Desgraciadamente, éstas acaban perdiendo la propiedad por culpa de las deudas. Fue Juan Goríbar, famoso hacendado de la región y propietario de la vecina hacienda de Casasano, quien se queda con San José Cocoyoc.

Fue por esos años cuando Frances Elskine Inglis de Calderón de la Barca, después de visitar la hacienda, realiza una interesante descripción de la misma. Tras el fallecimiento de Juan Goríbar, su hijo Jesús Goríbar será el nuevo propietario, pero en 1875 la vende a Isidoro de la Torre, dueño San Carlos Borromeo y San Nicolás Pantitlán, haciendas contiguas a San José Cocoyoc. Finalmente, Tomás de la Torre, hijo de Isidro heredó la hacienda, para sufrir su desaparición irreversible, cuando tras la Revolución Mexicana vino el reparto agrario, dividiéndose en trece ejidos.

Al llevarse a cabo el reparto agrario, como sucedió con otras haciendas, el casco de San José Cocoyoc quedó abandonado, hasta que Paulino Rivera Torres empresario de bienes raíces, lo compró en 1957, para restaurarlo y habilitarlo con la idea de hacer de ella una “hacienda resort”. Como tal fue abierta en 1967 y hasta la fecha ofrece sus servicios.

Hacienda del Apantle de la Santa Cruz: http://www.facebook.com/delapantle.

Muebles Zeromadera: http://www.ramsol.com

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